martes, 31 de diciembre de 2019

NO TE DESEO FELIZ AÑO NUEVO...

No creo en los grandes retos de Año Nuevo, ni en las promesas de cambio en listas tituladas "Para el 2020, voy a...".
No creo en la sinceridad de esas felicitaciones enlatadas, que lo mismo sirven para el compañero de trabajo, que para tu amiga de la infancia.
No creo en la felicidad impuesta en cenas plagadas de marisco, en las que a veces las personas no se conocen de nada.
No creo que nada de lo que nos proponemos en estos días sea real, sincero ni meditado con la profundidad que los cambios precisan. Son más bien el resultado de un exceso de comida, de gastos, de compromisos, de prisas y de agobios que nos vacían y alejan de la realidad diaria.

Cada uno de nosotros tenemos un proceso de crecimiento y aprendizaje muy íntimo y personal. Por esa razón os manifiesto mi incredulidad por "cambios vitales" marcados por el calendario. Una de las maravillas de la vida, es que siempre podemos partir de cero. Mañana puede ser el inicio de una mejora, mañana puede ser un gran día (como decía aquel), pero el 1 de Enero no es nada, al menos para mí.
Las estadísticas dicen que pasadas unas tres semanas, esas grandes promesas de fin de año, ya han pasado a la historia. Supongo que nos proponemos gestos demasiado serios y poco realistas. Mejor poco a poco, amigos.
El carácter, la personalidad, los hábitos... son el resultado de pequeñas decisiones, de pequeños gestos que cuesta mantener en la rutina, que a veces nos absorbe.




Ese "No" a una mala alimentación mantenida en el tiempo. Ese 10 de Marzo, que durante una tarde lluviosa, uno decide salir de casa a hacer ejercicio. Ese cigarro que rechazas tras dos semanas sin fumar. Ese libro que pones en tu mesita de noche para que te acompañe de madrugada. Esa agenda, que decides olvidar los fines de semana para dejarte llevar por los planes improvisados. Ese amigo que decides llamar para comer, cuando no lo impone el calendario. Día a día, poco a poco... Siendo realistas. Los grandes gestos suelen quedar muy bien en el papel, pero no nos cambian, al contrario, nos frustran cuando se convierten en un peso demasiado fuerte para cargar con él.

Comencé este año vacía, perdida y borrada, igual que las huellas sobre la arena, desgastada por las olas infernales de un temporal. Lo termino un poco más llena, como resultado de un trabajo diario. Mañana sólo deseo continuar llenándome, puliendo mis fallos y siendo más capaz de perdonarme, cuando los cometo. No hay grandes gestos, hay un trabajo diario. Pequeñas decisiones y gestos, que nos van enseñando donde está nuestra verdadera calma.
Debo, debemos ser más amables con nosotros mismos. Lo cual implica mantener hábitos saludables, buenas compañías, que nos hagan sonreír y que pongan su hombro para que nos apoyemos. Ser amables con nosotros, nos empuja a dedicarnos tiempo, cariño, descanso, perdón... El resto, supongo que ya no depende de nosotros.

No te deseo Feliz Año. Para alguien tan acostumbrada como yo a vivir sin tener en cuenta el calendario, es más correcto que te desee "se amable contigo mismo", "ten un buen día", "toma pequeñas, buenas decisiones" o "date espacio para equivocarte".

Si decides felicitarme, no me digas "Feliz Año Nuevo".










martes, 3 de septiembre de 2019

PERDER ES UNA DESGRACIA... O NO...

Mi sistema de creencias se está cayendo últimamente.

Me estoy dando cuenta de que las creencias sirven para rodearnos de rígidos corsés que nos aportan enorme seguridad pero que nos restan aire fresco. El ser humano busca seguridad con todos y cada uno de sus actos, la evolución nos ha "construido" así. Hace miles de años el enemigo era ese mamut que nos podía pisar la cabeza, la falta de alimento y las enfermedades infecciosas, fruto de las malas condiciones higiénicas.

Hoy en día, con nuestras necesidades básicas cubiertas (al menos en nuestro ámbito) el enemigo es un monstruo interior llamado "miedo". Cada cual tenemos el nuestro, pero como ente invisible que es, las armas pasan a ser complicadas construcciones mentales que no siempre son sencillas de encontrar. Ya no nos sirve con escondernos en una caverna, tener una buena cosecha o lavarnos las manos antes de comer. Para tratar de combatir al miedo, contamos con sistemas de creencias que nos procuran senderos por los que transitar, nos ayudan a tomar decisiones sin pararse a reflexionar en exceso. Echamos mano de nuestro particular libro de instrucciones y decimos frases petulantes que comienzan por "yo creo que es mejor...", "yo creo que...", "es que yo siempre he creído...". Pues yo creo que (frase petulante modo on) todo esto es variable y que nuestras creencias se pueden disipar de un día para otro, a la vez que la vida nos da una bofetada y nos coloca en aquel lugar que considera que debemos conocer y del cual debemos aprender.



Esta supuesta desgracia, que supone para mí que mis creencias me estén abandonando, me está generando un estado de mayor vulnerabilidad y... ¡SORPRESA! Lo que a priori me parecía un problema, es ahora una bendición. Y como ya sabéis, que soy muy admiradora de las frases que voy rescatando por ahí, os dejo una que me parece que describe a la perfección lo que os trato de explicar... "Aquello a lo que te resistes, PERSISTE".
He decidido no resistirme y mandar mis creencias al rincón de pensar, prefiero sentirme insegura y vulnerable. Esto me está llevando por nuevos caminos, quizás nuevas creencias, descubrimientos y fabulosas experiencias de las que vais a ir formando parte.
CONTINUARÁ...

sábado, 5 de enero de 2019

¡¡SALUD EN UN CLICK CLICK... HURRA!!

Todo comenzó con un mensaje de Don Sacarino...
Y por arte de magia se formó un grupo de mentes inquietas y un poco rebeldes. Yo soy la más mayor de todos ellos, nos separan kilómetros y años, nos une la pasión por compartir, las redes sociales, la comunicación y las ganas de ser los "raros" del lugar. Yo soy una rara orgullosa, lo llevo como bandera, hace tiempo que no me preocupa.
En una videollamada se sentaron las bases del proyecto, se le puso nombre, distribuimos las tareas, se creó una web, twitter, instagram y facebook. La videollamada duró menos de una hora. Hay empresas, hospitales o servicios de salud que tardan meses e incluso años en llevar a cabo estas acciones. Ahí lo dejo...
Yo estaba en mi sofá, sorprendida de la fluidez con la que nos comunicábamos nueve personas que no nos habíamos visto nunca. ¿Qué nos unía? Un propósito. Creo que esta es la razón de la eficiencia con la que trabajamos aquel día, y los días que llevamos.
En otra ocasión os contaré el objetivo del grupo, hoy me apetece hablar del grupo en sí mismo, de la parte humana.
Hemos creado un grupo para comunicarnos. En él tenemos charlas tan diversas que darían para un libro de enfermería, humor, psicología o filosofía. Sin pretenderlo hemos fundado unos códigos de comunicación. Los que trabajamos a turnos sabemos muy bien que vivimos en horarios muy dispares, así pueden haber charlas a las dos de la mañana y a las cinco de la tarde, da igual. Siempre hay alguien despierto.

Nos contamos temas personales, poco a poco hemos ido creando unos vínculos difíciles de explicar. Discrepo totalmente de las opiniones que banalizan sobre las redes sociales y que opinan que nos alejan de las personas. Creo firmemente que es todo lo contrario, nos acerca a nuestros pares.
 Quizás en nuestro entorno es imposible encontrar a personas que tengan intereses comunes con nosotros, eso en ocasiones hace que se pierdan por el camino inquietudes que podrían resultarnos muy enriquecededoras, de este modo nos alimentamos de gente con la que crecemos y que nos hace sentir "en casa" a través de la pantalla de un ordenador. El problema es cuando perdemos la capacidad de comunicarnos con los que tenemos en frente. Debemos considerarlas como una herramienta más para socializar, el problema está cuando sólo se socializa vía internet.


Os voy a presentar a mis pares en esto de Salud en un click.

Ana: Apasionada del cuidado de los niños. Se encarga de transmitir conocimientos para que el mundo de los padres primerizos sea menos aterrador, fiel convencida de la educación para la salud, de la enfermería escolar y de todo lo que tenga que ver con los más pequeños. Tiene en su casa a una niña muy especial,  para ella es su guía, su angel. Dios se la puso en el camino para hacer de Ana un ser que va mejorando el mundo allá por donde pisa. En ocasiones da tanto a los demás que se fatiga, pero eso son los efectos secundarios de la bondad. Es muy jóven, estoy segura que aprenderá a decir NO, pero aún le cuesta.

María: Valenciana. La gente la adora en redes sociales, ahora he entendido porqué. Es generosa, Con una fuerza de voluntad de hierro.Su "obsesión" personal es la de fomentar el adecuado uso de las vacunas, una labor vital en este tiempo en el que parece que alguien ha convencido a muchos de que hay una "teoría de la conspiración" y que las vacunas son el demonio que nos inocula veneno, sólo puedo llamarles "ignorantes", lo demás se lo dice María a golpe de infografía y educación para la salud. Es una persona humilde y con convicciones muy fuertes. Su aspecto dista mucho de la fuerza interior que transmite cuando nos habla.

Elena: Es puro conocimiento. Creo que es de esas personas que trasmiten una fuerza sobrenatural, que es capaz de atender un tráfico, un infarto, un ictus, escribir una entrada sobre la interpretación de electros, preparar una clase, corregir exámenes, editar un podcast y salir a pasear a sus perros mientras nos envía audios sobre cualquier proyecto que le bulle en la cabeza. Es fuerte pero creo que nos tiene a todos engañados. Es pura sensibilidad, responsable, perfeccionista, emprendedora y eso a veces la agota. Creo que este año va a aprender a no hacer nada, a escuchar el silencio, creo que tiene muchas cosas que contarle.

Ágata: La más jóven del grupo,  a veces nos da lecciones de sentido común a los más mayores. Se niega a aceptar muchas cosas porque sí, va a hacer que se tambaleen muchos cimientos. Va a lograr poner muchas "caras coloradas" con sus apabullantes argumentos. Lleva poco tiempo siendo enfermera, pero conoce muy bien la profesión, va a ser capaz de cambiarla, estoy segura. Tiene una sonrisa permanente y con ella va a ser capaz de llegar muy lejos. También le cuesta decir NO. Crece muy rápido. Es responsable y muy valiente.

Sergio: Emprendedor. Nuestro enfermero, casi dietista del grupo. Otro "culo inquieto" que tiene web, podcast, trabaja, estudia, cocina, enseña... Sergio es un estupendo creativo que te monta una web en un pestañeo. Es el fichaje perfecto para cualquier empresa. Ama la alimentación, se le nota. Tenéis que escuchar sus podcast, habla claro sobre nutrición, con él no sirven las excusas. Dieta sana sí o sí..

Óscar: Un enfermero curioso, generoso, que comparte sus investigaciones con todos con el objetivo de que seamos un poco más rigurosos en nuestros procedimientos. Forma parte de iniciativas que suponen un compromiso personal que él desempeña con gusto. Un enfermero muy jóven, muy talentoso y que va a ser un referente en temas de investigación, no me cabe la menor duda.

Jesús: Un gaditano en Noruega. No sólo ha sido valiente para irse tan lejos para buscar su futuro, si no que ha decidido compartir sus vivencias y aprendizajes con los demás con el objetivo de ayudarles. En mi caso, jamás me iré a trabajar a Noruega pero me encanta seguir sus andanzas, todo lo cuenta con la cercanía adecuada como para que me genere curiosidad. Con él todos estamos en Noruega, nos envía fotos de sus platos de reno estofado y auroras boreales. Otro creativo que nos hace sonreir en forma de GIF cada día. Este año encontrará su lugar en Noruega, estoy segura de ello. Va a plantar raices.

Adrián: Don Sacarino. Pura energia, quema su glucosa creando entradas en su web, organizando charlas, podcast o iniciativas como esta. Ha logrado convertir la patología, que llamó a su puerta en la adolescencia,  en su arma. Gracias al aprendizaje que le ha aportado su diabetes, se ha convertido en un referente en el tema. Ha creado una enorme familia que le agradece la templanza con la que aborda un tema que a veces entra en las casas para desbaratar vidas muy jóvenes. Le encanta la pediatría y la docencia, estoy segura de que en algún momento logrará unir ambas vertientes. Transmite tranquilidad, calma, sosiego pero Adrián es pura energia. Ha sabido encontrar la forma de trasnformar esa energia en calma, crear contenidos de un modo desinteresado. En el caso de Adrián que da claro eso de que "la energia no se crea ni se destruye, se transforma".

Menudo equipo, ¿eh? Creo que queda todo dicho. Seguiremos informando.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

¿ENFERMERA YOUTUBER?

23  de abril de 2018, la enfermera que os habla cumple 40 años. No encuentro mejor día para iniciar el nuevo proyecto que forma parte de mi proceso de "evolución". Nace mi canal de Youtube "Enfermera en evolución", un pequeño lugar en el que trato de aprender mucho y enseñar un poco.
Considero que el canal me está permitiendo crecer en muchos aspectos. He conocido a personas, que desde sus ajetreadas vidas, tienen la intención de hacer del mundo un lugar mejor, esto no tiene comparación con lo poco que yo pueda enseñar a través de los vídeos a aquellas personas que se animen a ver lo que tengo que contarles.
Así que os confieso que el proyecto de enfermera youtuber es la excusa para que yo pueda aprender de todo lo que me rodea.

La experiencia nació durante el máster de enfermería digital que cursé el año pasado y se hizo realidad cuando mi amigo Carter (el creador de un canal de viajes llamado Carter vlogs) me enseñó lo entretenido que es ver el mundo desde la pantalla de una cámara. Él derrocha pasión por lo que hace y es contagioso, por ese motivo conocerle fue un empujón para atreverme a comprar una cámara y empezar a pensar qué es lo que quería contar.
Mi principal objetivo, además de mi propio enriquecimiento, es lograr contagiar a alguien la pasión por la vida sana.
En segundo lugar, y no menos importante, está darle visibilidad a la figura de la enfermera, como catalizador de una historia con moraleja que tenga como resultado final un aprendizaje que nos permita tener una vida más sana.
En tercer lugar estaría una idea más ¿romántica? que no se sí yo seré capaz de alcanzar. Contar historias, mostrar cómo ven mis ojos (o más bien mis gafas) el mundo que nos rodea.



Soy gran consumidora de canales de youtube en los que sus creadores hacen grandes esfuerzos por mostrarnos un mundo mejor al que los medios de comunicación hacen. Parece que a alguien le interesa que seamos una sociedad con miedo, de este modo somos mucho más manipulables, el miedo paraliza. Yo soy una persona bastante tendente al desanimo, es por esto que necesito rodearme de estímulos positivos, de personas con entusiasmo por lo que cada amanecer les procura. Estas reflexiones (junto con lo que os cito anteriormente) me influyeron en mi decisión de formar parte de este grupo de personas que tratan de lanzar mensajes positivos, noticias de gente trabajadora y sincera y pasear con la cámara a cuestas para lograr atrapar lo bueno que nos rodea. Para malas noticias, desanimo, fracasos, gente mala y días lluviosos ya habrá tiempo.

Si os gusta esta idea de que una enfermera forme parte de este selecto grupo de youtubers podéis ir a mi canal y suscribiros. Tengo la esperanza de que a los consumidores de youtube no sólo les interesen vídeos de belleza. Guardo la esperanza de que la salud también se convierta en un tema de interés y que una enfermera pueda mostrar un mundo mejor, nuestra figura no debe estar siempre ligada al sufrimiento y a la enfermedad. ¿No os parece?

miércoles, 13 de junio de 2018

Tres meses de crecimiento más un máster...

Hoy me asomo a la pantalla en blanco para seguir construyendo este diario personal que comparto con aquellos que se animan a acompañarme en el camino.
He revisado la fecha de la última entrada y parece que ha pasado más tiempo desde que escribí la última vez, ya que han sido tres meses de muchas "primeras veces". Tengo el acuerdo tácito con mi pareja para hacer de cuando en cuando "algo" por primera vez, esto lo hacemos inconscientemente a veces pero en otras ocasiones tenemos que forzarnos a salir de nuestro espacio de confort y decidimos pequeños retos, experiencias, sabores u olores que nos suelen despertar sensaciones que quizás desconocíamos. En el aspecto profesional hace bastante tiempo que no me enfrentaba a ninguna "primera vez" y en estos tres meses han sido varias, os las voy a contar y así me ayudo a mí misma a recordarlas y valorarlas.
En abril fue la primera vez que viajé invitada a dar una charla en un congreso fuera de Asturias. Me invitaron al Hospital de Tomelloso a presentar el proyecto que, junto con otros compañeros, hemos creado y que ya os citado varias veces, www.oncodudas.es. Se trata de una web con información para el paciente oncológico. Este proyecto, lejos de quedar en un hecho aislado, ha sido la llave que me ha abierto una puerta a un mundo apasionante, la enfermería digital. Aún estoy mirando a través del umbral de la puerta, pero lo que vislumbro me está invitando a entrar. Tras la puesta en marcha de este proyecto, sentí que como enfermera tenía la obligación de aprender más sobre este tipo de herramientas que se acercan a la población y que la importancia de internet en nuestra sociedad iba más allá del manejo de una plantilla de Wordpress, es un estilo de vida o mejor aún es EL estilo de vida de la sociedad que nos rodea y que no son ni más ni menos que nuestros pacientes.

¡Menudo descubrimiento! Puedo sacar a la enfermera del hospital, a esto puedo sumarle otra de mis pasiones, que es la comunicación y encima voy a hacer algo por primera vez.
Es emocionante sentir que no todo está hecho y que hay inquietudes que se presentan casi sin planearlo. ¡Qué lejos de la cultura del "hacer cursos para La Bolsa" o de "empollar legislación para la OPE"!
Me puse manos a la obra, planifiqué una charla para Tomelloso, con mucha ilusión y puse en práctica conocimientos que estaba adquiriendo en el maravilloso máster de enfermería digital (que se merece una entrada propia para que os lo explique bien), que se ha convertido para mí en otra pieza clave para lograr meter la "llave" en esta "puerta", en cuyo umbral me encuentro ahora.
Después de esa charla vinieron otra dos, esta vez en mi hospital. Una con alumnos de enfermería y otra en unas jornadas, en las que tuve la suerte de estar en la mesa de clausura con Fernando Campaña, un referente en esto de la enfermería digital. Otras dos primeras veces y todo en menos de tres meses.
Debo reconocer grandes nervios, boca seca, tazas de tila, inseguridad, diapositivas que iban a la papelera de continuo, horas de ensayo por casa... No es fácil hacer cosas por primera vez, da miedo, pero una vez superadas es muy gratificante. He sentido el placer del trabajo no del todo mal hecho.
Creí que en plano profesional ya lo tenía todo más o menos controlado, pero se han presentado nuevos retos que han activado a la profesional y a la persona.
Incluso ser incomprendida por algunos me parece correcto, ya que los pequeños cambios comienzan siempre ante la mirada de sorpresa e inquietud de aquellos que hace mucho tiempo que no experimentan algo por primera vez.
Seguiremos informando de primeras veces.

jueves, 1 de marzo de 2018

Cuando tu paciente lleva ingresado más de dos meses...

Las enfermeras deben desconectar al salir del hospital.
Las enfermeras con el tiempo se vuelven más frías.
Las enfermeras no deben dar confianza a los pacientes.
Las enfermeras deben ser duras.
A las enfermeras no les puede afectar cuando un paciente se muere.
Todo esto también para mis queridos enfermeros (tenéis que perdonar que siempre hable en femenino)
Cuando uno trabaja rodeado de sufrimiento es imposible que no le traspase. Todos hemos oido y  dicho alguna de las frases anteriores, pero no somos máquinas y la empatía que a veces nos hace ser buenas personas y profesionales nos juega malas pasadas.
Hay ocasiones, en que por alguna extraña razón, se empatiza más con un paciente, bien por su personalidad, por su circunstancia o por las dichosas energias que nos atraen hacia alguien sin saber porqué.

No es cierto que con el paso de los años nos volvamos mas frías, pero sí que aprendemos a gestionar mejor los sentimientos frente a los enfermos. Evitamos ciertas conversaciones y quizás de este modo estemos incurriendo en una mala praxis, ya que prima nuestra autoprotección antes que el hecho de permitirle a un paciente buscar un apoyo, una información o una respuesta. Hay algunos que saben que se van a morir y sólo necesitan solventar algunos cabos sueltos en su vida, despedirse o ver a alguna persona en particular. Mentir a los enfermos no es una buena idea. A veces lo hacemos, y creo que lo hacemos para protegernos de una situación que quizás no sabemos manejar bien.
También ocurre que hay pacientes con ingresos reiterados o largos. Los conoces y ellos también conocen al personal de la planta. La importante "relación de ayuda" que se debe establecer entre enfermo-profesional se ve trastocada. Se establecen vínculos por muchas herramientas que uno haya trabajado y el paciente crea una cierta "dependencia" hacia los profesionales que conoce. Nace cierta desconfianza hacia las enfermeras/os que no conoce e incluso sabe las destrezas de cada profesional. En ocasiones sabe quién pincha mejor, quién es más flexible a las normas, quién atiende más rápido a la llamada...
Los profesionales conocen a la familia del paciente, sabe quién es su hijo, a qué se dedica, cuándo es su cumpleaños o cuándo tiene un examen.
Se crean intrahistorias en el hospital, relaciones que tienen como escenario el lugar de trabajo y que duran las horas del turno en las que eres uno más de la familia.
Luego, nos quitamos el uniforme y ¿qué pasa? ¿dejamos esas relaciones al otro lado? ¿tenemos un botón on/off?...

miércoles, 10 de enero de 2018

Y el ganador es...

De pequeña hacía playbacks de Withney Houston con el peine como micro e imaginaba los aplausos del público admirando mi capacidad vocal pero jamás pensé que iba a acudir a una gala de entrega de premios como enfermera y además como finalista.
Esto sucedió en noviembre del 2017 pero la emoción comenzó en el momento en el que recibí la llamada de la responsable de la revista " Enfermería en Desarrollo" para comunicarme que nuestro trabajo había resultado finalista entre más de 200.
Nuestra web www.oncodudas.es está recibiendo el apoyo de los pacientes, tiene ya cerca de 100.000 visitas y decidimos presentar un trabajo en el que analizábamos la necesidad y el impacto de una herramienta tan útil como esta. Recibimos el reconocimiento del jurado y nos llenó de emoción poder compartir una noche con colegas venidos de toda España.
No ganamos, pero sí triunfamos. La experiencia fue única y debo dar las gracias a los organizadores de los premios por promover con tanto cariño una iniciativa que dé visibilidad a nuestra profesión y que con su reconocimiento nos motive a seguir trabajando.
Los días previos a la gala, grabamos un vídeo que se difundió por redes sociales y permitió así dar más apoyo a nuestro trabajo, con eso ya nos sentimos muy afortunados. La dirección del hospital nos acompañó a Madrid en un viaje cargado de emoción, en el que todos éramos una piña, lo cual fué muy emotivo a nivel personal.
La ilusión es un arma muy poderosa y en aquellos días ese sentimiento nos acompañó a todos. Los compañeros de la planta , los familiares y amigos conectaron con la emisión de la gala y estaban pendientes de unos enfermeros que iban a ser aplaudidos por eso, por ser enfermeros, por trabajar con ilusión, por pensar en sus pacientes y por tratar de "inventar" algo que mejore la vida de las personas.
No está muy de moda que se aplauda el trabajo desinteresado, el sacrificio, la seriedad o la profesionalidad. Por eso, es más satisfactorio haber podido vivir aquella vivencia.
Hubo momentos de la noche en los que me sentí pequeña, hay colegas muy preparados, con mucha formación y que presentaban trabajos muy complejos que les han debido suponer muchas horas de estudio. En mi caso, era la segunda vez que presentaba un trabajo y tengo muchas lagunas en lo que se refiere a la investigación (más bien tengo océanos) Las palabras de apoyo de muchas personas que se acercaron a mí a darme la enhorabuena me hicieron sentir más importante que la protagonista de El guardaspaldas en la entrega de los Oscar. Además tuvieron el precioso detalle de hacernos subir al escenario también a los finalistas a recoger los diplomas, así que nuestros familiares nos pudieron aplaudir desde casa, pese a no haber ganado.


Aquella noche fue una celebración de lo que somos y de la importancia que la enfermería tiene en la sociedad. Estamos tan acostumbrados a trabajar en silencio, llegar a casa y ocultar lo que hemos dejado en el hospital que fue una terapia de choque, una palmada en el hombro.
Puede parecer superficial, pero creo que todos necesitamos que nos digan, de vez en cuando, que somos buenos, tanto a nivel profesional como a nivel personal. Los mensajes positivos nos cargan de seguridad en uno mismo y aunque la opinión externa hay que verla con cierta distancia, es necesario recibir cariño y palabras de ánimo.
Si algo debo resaltar de la experciencia de haber sido "finalista" es que me ha puesto en el camino nuevos objetivos, lucharé para lograrlos sin olvidar que "lo maravilloso de un viaje, no es el destino, es lo que nos llevó hasta él".